El mundo vale la pena si es un lugar adecuado para el amor.
 
Para los teens y adolescentes el mundo es para el amor, todo debiese ser importante en tanto sea una ayuda para que el amor se de en todas sus expresiones. Hacen todo para ser alguien que sea digno del amor de otro alguien. Valer la pena porque sí, porque el amor hace que todo sea válido. Los sentimientos son más fuertes que cualquier razón y hacerle caso al corazón, es la mejor señal de que la madurez está llegando a la vida. Cuando llega el amor no hay peligro, lo único lamentable es que los adultos que se volvieron como robots, piensan que es más importante hacerla en la vida, que enamorarse en la vida.
 
La comunicación es más compleja en ésta etapa de vida, ya que los mundos de la familia están más lejanos que nunca en cuanto al sentido que las palabras y las cosas tienen para cada uno, pero no en la emoción que les une que es el descubrimiento, la sorpresa y el encanto de compartir maripositas en la panza, ilusiones de vida futura, despertar a una vida que pronto tomará su propio rumbo; aunque falte mucho tiempo, en este tipo de familia comparten la ilusión y el miedo de formar una nueva familia.
 
Todo aquello que les descubra que el mundo es el mismo y que puede ser compartido une a ésta familia, que en apariencia, no desea hacerlo. Mostrar caminos, alternativas que confronten creencias y valores y ver que la vida puede continuar por el camino correcto, une la emoción del miedo y el amor.