Por Heriberto López Romo, CEO de El Instituto de Investigaciones Sociales

El éxito de la película ROMA nos ayuda a poner foco en un tema continuamente postergado en nuestro país: El trabajo doméstico remunerado. La demografía en México indica que uno de cada diez hogares es apoyado por una trabajadora doméstica, ya sea de planta o de entrada por salida. Un millón y medio de mujeres son empleadas domésticas en casi 2.5 millones de hogares, representado así la séptima fuerza laboral del país después de estos trabajos:

  • Trabajadores agrícolas
  • Vendedores
  • Choferes y trabajadores de volante
  • Albañiles y empleados de la construcción
  • Comerciantes
  • Preparadores de alimentos
  • Trabajadoras domésticas

En un análisis de El Instituto sobre estas importantes trabajadoras, realizado a partir de fuentes públicas1 arrojó los siguientes datos de interés:

¿CÓMO SON LOS HOGARES QUE CONTRATAN SERVICIO DOMÉSTICO?

  • Uno de cada tres hogares de parejas del mismo sexo cuenta con empleada doméstica, siendo éste el tipo de familia que más paga por ayuda en labores del hogar; en segundo lugar están los hogares sin niños, compuestos por el conjunto de tres tipos de familias: a) parejas jóvenes sin hijos, b) parejas adultas conocidas como “nido vacío” en donde los hijos no viven con ellos y c) hogares donde vive solo una persona.
  • Quienes tienen menos apoyo de empleadas domésticas son los hogares en donde, tal vez, se les requieren más, que son los hogares donde hay niños menores de 12 años y los hogares donde el hogar es encabezado por una madre soltera. Las madres solteras son quienes menos cuentan con este apoyo. En estos hogares menos del 5% cuenta como un apoyo para realizar el trabajo de la casa y el cuidado de los niños.
  • Hablando de Niveles Socio Económicos (NSE), cerca del 60% de los hogares de nivel alto (NSE A/B) cuenta con servicio doméstico, mientras que en el nivel medio-alto (NSE C+) esta proporción decrece significativamente a menos del 20%. Esto significa que aun entre los hogares con mayor bienestar y calidad de vida, existe una interesante proporción de familias en donde sus miembros deben resolver los temas de las labores del hogar.

LAS CARACTERÍSTICAS DEMOGRÁFICAS DE LAS TRABAJADORAS DOMÉSTICAS

  • La gran mayoría de las trabajadoras domésticas provienen de hogares en extrema pobreza o muy pobre; 66% de las familias de trabajadoras domésticas son de NSE D/E un 18% adicional de NSE D+; estos hogares se caracterizan por no contar con los satisfactores más elementales como agua corriente, servicios sanitarios o materiales de construcción sólidos en su vivienda. En el NSE D/E incluso se puede dejar de comer por momentos o por días.
  • Cerca del 10% de ellas no sabe leer y escribir y en general la escolaridad promedio es primaria o los primeros años de secundaria.
  • Los estados del país donde hay mayor migración de trabajadoras domesticas a otro estado son en orden de importancia:
  1. Oaxaca
  2. Puebla
  3. Guerrero
  4. Estado de México
  5. Hidalgo
  6. Veracruz
  7. San Luis Potosí
  8. Tlaxcala
  9. Michoacán
  10. Zacatecas
  11. Nayarit.

También hay trabajadoras que provienen de países centroamericanos y sudamericanos (incluso Brasil).

  • En la Ciudad de México la mayoría de las trabajadoras domésticas, que son emigrantes provienen del Estado de México, Oaxaca, Puebla, Hidalgo y Veracruz.
  • En Guadalajara la mayoría proviene del propio estado, mientras que en Monterrey la mayoría de las que no son del estado provienen de San Luis Potosí.

UN GRUPO POCO CONSIDERADO EN VARIAS DIMENSIONES

Recordar la realidad de esos dos y medio millones de hogares con trabajadoras domésticas implica varias consideraciones en distintos ángulos, desde los más sublimes hasta los más prácticos:

  • Sus condiciones laborales siguen siendo una tarea pendiente; desde el reconocimiento como un trabajo remunerado, los niveles de sueldo, la duración de su jornada, los días de descanso o las vacaciones, hasta el acceso a seguridad social y otras prestaciones básicas.
  • La reflexión acerca de cómo se considera a las trabajadoras domésticas en nuestra cultura, en especial las de planta, lo cual se refleja en el trato que reciben, las condiciones de su habitación, alimentación y espacios de descanso. Algunas son vistas meramente como empleadas -y a veces menos que eso-, mientras que otras llegan a ser vistas como parte la familia por participar activamente en la convivencia diaria en la intimidad del hogar e incluso en ciertos casos participando en el cuidado y educación de los hijos. Basta analizar las muchas acepciones que recibe su labor, varias de ellas con una connotación de menosprecio.
  • Incluso en temas más pragmáticos como la mercadotecnia, no hay una comprensión de su rol en las decisiones de compra de marcas de cuidado del hogar e incluso de alimentos, ni de cómo lograr relevancia con ellas en un entorno publicitario que les resulta irrelevante, a pesar de ser en muchos casos, quienes pueden convertir al hogar en consumidores o no consumidores de una marca.

En El Instituto de Investigaciones Sociales buscamos continuamente entender la demografía de nuestro país, desde las Narrativas de los Niveles Socio Económicos en México y sus doce dimensiones de bienestar, la Ilustración de las Familias en México o el entendimiento de cada una de las principales ciudades del México Metropolitano, hasta el empleo que hacen los diferentes grupos de la población de su tiempo libre y sus consumos en la amplia gama de entretenimiento. Esta información y su entendimiento son clave para la toma de decisiones de quienes buscan atender y comunicarse con diferentes targets ya sea en marketing, entretenimiento o aspectos sociales, por ello estos datos no deben ser considerados solamente como interesantes, sino volverlos útiles y accionables.

1 Las fuentes públicas utilizadas por El Instituto son la Encuesta Intercensal 2015 y la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2014, ambas del INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía)